Integridad significa actuar de manera congruente con los valores que uno mismo establece y expone. Dentro de una organización se requiere tener claramente identificados los valores que se promueven para que éstos puedan ser respetados. En este sentido, los códigos de ética o códigos de conducta sirven como guía y referencia central para los miembros de una organización en apoyo a la toma de decisiones día con día. Además, sirve para clarificar la misión, los valores y los principios de una organización, vinculándolos con estándares profesionales de conducta. En particular, los códigos de ética se relacionan con la declaración de valores de una organización más que con situaciones concretas o conductas específicas dentro de la misma. A diferencia de los códigos de ética, los códigos de conducta determinan claramente una serie de reglas concretas de actuación de acuerdo con las actividades que cada organización desarrolla. Los códigos de ética enseñan y transmiten valores; los códigos de conducta definen comportamientos, y al hacerlo con base en criterios de ética e integridad, contribuyen a la interiorización de esos valores. Asimismo, los códigos de conducta también deben afianzar en los individuos su compromiso de respeto por las leyes.
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