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Incumple Senado compromiso de transparencia

De acuerdo con una publicación del diario Reforma, en 2013 el Senado repartió entre los grupos parlamentarios 706 millones de pesos, con el compromiso de entregar a la mesa directiva informes trimestrales sobre el uso de los recursos. Posteriormente, la mesa directiva los integraría y publicaría en el portal de Internet. Lo que debió haber sido un ejercicio de transparencia, terminó siendo un ejercicio de opacidad porque lo único que presentaron los Senadores fue un reporte escueto publicado en febrero que clasificó dichos recursos como “Otros servicios generales”.

Para que un ejercicio de rendición de cuentas sea eficaz, es necesario que cuente con tres elementos claves: Información, justificación y sanción. Sin embargo, los Senadores, cuando se trata de divulgar los gastos de cada bancada, no cumplen satisfactoriamente con el primer elemento,  porque saber cuánto se gastó sirve de muy poco, como mecanismo de rendición de cuentas, si no es posible identificar en qué se gastó.

En el 2012, los Senadores, tampoco se caracterizaron por su compromiso con la transparencia como nos lo muestra el Informe de Auditoría Financiera y de Cumplimiento, con clasificación GB-006, realizada por la Auditoria Superior de la Federación (más reciente). El cual revela, que los legisladores, ni si quiera se tomaron la molestia de entregar al órgano fiscalizador “la aplicación de los recursos que fueron otorgados a través de la partida 39903 ´Asignaciones a los Grupos Parlamentarios´ por lo tanto, (la ASF) no contó con la información que permitiera evaluar la razonabilidad del gasto o comprobar si los recursos se ejercieron para llevar a cabo los trabajos legislativos.”

Suena paradójico que uno de los órganos responsables de legislar en materia de transparencia, entre muchas otras materias, como lo es el Senado, sea uno de los entes públicos que no cumple con  las disposiciones legales en la materia y le proporcione al ciudadano ejercicios incompletos de transparencia, propiciado por la ausencia de un marco jurídico que requiere, entre otras cosas, el desglose del gasto denominado  “Otros Servicios Generales”. La razón de este constante comportamiento de poca transparencia, nos la explica Casar, Marván y Puente  de la siguiente forma:

“Salvo la función fiscalizadora del poder Legislativo en México, el resto de funciones que  ejerce el Congreso por mandato, está basado en un marco legal que no propicia la rendición de cuentas, ni de los órganos parlamentarios en su conjunto ni de sus integrantes. La práctica parlamentaria  se rige por mecanismos institucionales que propician la irresponsabilidad y aíslan al poder legislativo de la Sociedad.”

El sistema legislativo de rendición de cuentas es deficiente. Los Senadores tienen la obligación tácita de transparentar, de forma integral y específica, el uso de los recursos que utilizan en el ejercicio de sus funciones. Pero, al no existir consecuencias jurídicas o sanciones aplicables, para los legisladores es muy sencillo no cumplir con la ley. Es aquí donde resulta evidente que un mecanismo de rendición de cuentas requiere de un nivel de sofisticación mucho más elevado. Esta responsabilidad correrá por cuenta del legislador o el ente regulador que corresponda al tema. Nos encontramos, entonces, en una encrucijada: ¿algún día los senadores legislarán para modificar de su status quo? En este contexto, corresponde a la sociedad civil seguir evidenciado situaciones similares  y exigiendo el uso transparente de los recursos públicos, promoviendo los mecanismos de rendición de cuentas que el país merece.

[Foto: Reforma]